Nadie nace sabiendo invertir. Yo tampoco. Mi evolución como inversor ha sido progresiva y llena de aprendizajes.

Mis inicios
Empecé con:
- Mucha información
- Poca experiencia
- Expectativas poco realistas
Leía mucho, pero entendía poco.
La fase de aprendizaje
Con el tiempo empecé a:
- Filtrar mejor la información
- Desconfiar de promesas de rentabilidad rápida
- Entender que perder forma parte del proceso
Mi situación actual

Hoy me considero:
- Más prudente
- Más realista
- Más centrado en el proceso que en el resultado
No busco “ganar rápido”, sino invertir de forma coherente.
Conclusión
Invertir es una maratón, no un sprint. Mi objetivo es seguir aprendiendo y compartiendo ese aprendizaje.

